La marca automovilística checa Skoda comercializa actualmente un Skoda Scala,  Scala bi-fuel de gasolina y gas natural comprimido, propulsado por gas natural comprimido o bien por gasolina. El uso de GNC, además de que produce menos emisiones de dióxido de carbono, es más asequible que la gasolina y el diésel. Este vehículo cuenta con un 1.0 TSI de tres cilindros, con 90 CV y 160 Nm de par motor máximo, capaz de funcionar indistintamente tanto con gasolina como con gas natural comprimido. Gracias al lanzamiento de este vehículo con dos posibles combustibles, se logra hacer un seguimiento de la diferencia de resultados entre una versión y otra.

El Skoda Scala G-Tec tiene 3 tanques en la parte inferior del coche, otorgando al vehículo una autonomía de 410 kilómetros. Dada la colocación de estos tanques de 13,8 kg en el coche y también su tamaño, el maletero se ve reducido notablemente, y también perjudica a la autonomía del Skoda en su versión propulsada por gasolina. Este coche con gasolina permite una autonomía máxima de 220 km, en condiciones óptimas. El vehículo está pensado para que se use GNC como combustible, ofreciendo en ese caso 410 km de conducción continuada sin parar en la gasinera.

En su versión de gas natural, este coche es completamente compatible con la normativa anticontaminación Euro 6d-Temp. Como el vehículo cuenta con una etiqueta ECO de la DGT, se puede circular sin restricciones por zonas de bajas emisiones como Madrid Central, actualmente en vías de extinción.

Con el uso de gas natural licuado en el Skoda Scala, las emisiones de CO2 se pueden reducir en torno a un 25%, los niveles de emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) son muy bajos, y las partículas contaminantes en suspensión PM son inexistentes en este tipo de tecnología.