La eficiencia energética y los combustibles alternativos son esenciales para avanzar hacia transportes sostenibles. En el transporte de larga distancia, como por ejemplo en el caso de los camiones que transportan mercancías, el uso de GNL o gas natural licuado como combustible cada vez se hace más hueco. No solo se trata de una alternativa más ecológica que el petróleo, sino que además resulta más rentable.

El gas natural tiene un enorme potencial como sustituto del diésel en los camiones. Hay un buen suministro a nivel mundial, así que promete como fuente de energía a largo plazo, emitiendo considerablemente menos CO2 que los carburantes tradicionales. Cuando se enfría a bajas temperaturas, el gas se licua (GNL) y se reduce en volumen. Esto significa que se puede tener suficiente combustible a bordo para camiones en transporte de larga distancia. Es considerablemente más barato crear la infraestructura necesaria para el GNL que para el gas natural comprimido (GNC).

Además, en Europa la tendencia del gas está siendo impulsada por el precio, con un coste en la mayoría de los países de un 40-50% más bajo que el diesel. Tanto la Comisión Europea como algunos países de la Unión Europea apuestan cada vez más por desarrollar las infraestructuras necesarias para el abastecimiento de GNL. Asimismo, fabricantes de vehículos como IVECO, SCANIA o VOLVO también están apostando por los camiones GNL. Sin perder en potencia, los vehículos de las nuevas flotas de grandes marcas que apuestan por GNL, ofrecen un gran rendimiento, consiguiendo una autonomía de más de mil kilómetros.