El aumento de la demanda de vehículos industriales en los últimos años ha llevado a aumentar la adquisición de vehículos con combustibles alternativos. Así lo señala Francisco J. Fernández Cañavate, el profesor de la Universidad Politécnica de Cartagena, según Infotaller. Gracias al gas natural licuado o GNL, el gas que había sido restringido en gran medida por su menor autonomía, pasa a ser un gran aliado del futuro.

Desde ASEPA, la Asociación Española de Profesionales de Automoción destacan que uno de los argumentos para este uso está en la propia constitución de la molécula del metano. Esta molécula, que es lo que entendemos por gas natural normalmente, formada por el 25% de hidrógeno y el 75% de carbono, es un combustible mucho más limpio frente al 13,5% y 86% del gasoil.

Hay que añadir la gran cantidad de reservas de gas natural que hay en el mundo, lo cual no puede decirse de la misma forma del petróleo como combustible. Se calcula que hay reservas para usar GNL durante más de medio milenio.

En cuanto a rentabilidad, además del hecho de que los camiones GNL tienen una autonomía de unos mil kilómetros, hay que añadir el coste. El precio por kWh es de media 30-40% menor que el del gasóleo y el propano, y un 20% menor que el fuel.

Por otro lado, hay beneficios fiscales, y desde el punto de vista de las ayudas públicas para la compra de estos vehículos alternativos, desde febrero de 2019 se ofrecen desde 4 hasta 15.000 euros para vehículos de categoría N2 y N3 de GNC, GNL, GlP/Autogás o bi-fuel, esto es, furgonetas y camiones a partir de 3,5 toneladas de MMA.

Eso sí, todavía existen retos a superar, como la carencia de una red suficientemente amplia de abastecimiento, aunque esto está cambiando progresivamente.