Las empresas de transporte que entran y salen del territorio español hacia Francia o Portugal pasan con frecuencia por estaciones de servicio dentro de España que tienen una importancia estratégica clave. Podemos presumir en España, según señalaba el Economista esta semana, de contar con unas estaciones frontera de envidia, por su localización clave, su gran variedad de servicios y también por el bajo precio del combustible, al menos de forma comparativa. Estas ventajas han hecho que el número de clientes de estas estaciones de servicio hayan crecido tanto en los últimos años.

El 70% de los clientes de estas estaciones de servicio son transportistas de diferentes países, y sus dos razones principales son la ubicación y la amplitud de ofertas de productos y servicios. De hecho, más allá de la amplia gama de productos, servicios de hostelería, lavandería y demás, no solo se ofrece repostaje de gasolina o gasoil como solía hacerse, sino que ahora además hay algunas de ellas que cuentan con la opción de añadir combustible a base de GNL.

Por ejemplo, el Grupo Disa, con más de 600 estaciones de servicio bajo las marcas de Shell o Disa, está trabajando en un proyecto internacional para la inclusión de las estaciones de frontera dentro de la red internacional de GNL para vehículos pesados. Con 3 estaciones fronterizas, el Grupo Disa tiene un mayor volumen de ventas en dichas gasolineras. Lo que ha favorecido estos resultados es principalmente el hecho de que los impuestos del gasóleo sean más bajos en España que en Francia y Portugal, y la política de aplicar precios muy competitivos a sus cliente. Gran parte de las estaciones frontera permiten pagar con la tarjeta profesional Euroshell, de forma que se pueden unificar suministros en distintos países bajo una sola factura y la recuperación del IVA en la Unión Europea.