Gracias a la velocidad vertiginosa de la industrialización y los avances en el desarrollo de soluciones alternativas y más sostenibles frente a la gasolina y el diésel, el GNL es uno de los combustibles verdes que está creciendo. Cada vez más vehículos pesados que se fabrican y desplazan por España son propulsados por gas natural.

Un 15% de los camiones de basura urbanos y un 13% de los autobuses que circulan por las principales ciudades de Europa, funcionan con motores a gas natural comprimido. Hasta el momento se restringía el uso de gas natural al entorno de las grandes ciudades por la escasa autonomía del GNC. Sin embargo, gracias al GNL que presenta el gas natural en su forma licuada, el gas natural empieza a encontrarse cada vez más en carreteras y zonas distantes de las grandes urbes.

En primer lugar, el gas natural emite un 30% menos de carbono a la Atmósfera, lo cual se traduce en la concesión de etiquetas ECO para vehículos pesados que lo utilicen. Además, hay una enorme cantidad de reservas de gas natural en el Planeta. Se calcula que actualmente contamos con combustible para medio milenio aproximadamente.

Por otra parte, hay que señalar que el precio del gas natural es notablemente más bajo que el del diésel, lo cual supone una oportunidad de ahorro de costes para muchas empresas, especialmente las de transporte. El precio por kWh del GNL es de media 30-40 % inferior al del gasóleo y el propano y un 20 % menor que el fuel.

El Programa MOVES aprobado el 15 de febrero de 2019 no ha hecho más que aumentar la tendencia del uso de gas natural como combustible alternativo en España.